Mirás alrededor. Hay polvo, cosas fuera de lugar, platos para lavar y un piso que claramente conoció tiempos mejores.
Entonces aparece la pregunta del millón: ¿qué es lo primero que se debe limpiar en la casa?
Antes de agarrar el primer trapo que encuentres, hay una forma mucho más práctica de empezar.
Primero: ordená antes de limpiar
Antes de sacar el polvo, barrer o pasar un trapo, lo primero es despejar los ambientes.
Guardá la ropa, levantá objetos del piso, llevá los vasos a la cocina y sacá todo aquello que esté ocupando superficies que después vas a tener que limpiar.
¿Por qué?
Porque intentar limpiar de a veinte cosas es prácticamente hacer el mismo trabajo dos veces.
Una vez despejado el ambiente, ya podés empezar con la limpieza propiamente dicha.
Empezá por las zonas más altas
Hay una regla bastante simple que te puede ahorrar trabajo:
limpiá de arriba hacia abajo.
Primero sacá el polvo de estantes, muebles, bibliotecas y otras superficies elevadas. Después seguí con mesas, mesadas y muebles más bajos.
De esta manera, si cae polvo o suciedad durante la limpieza, termina en un lugar que todavía no limpiaste.
Si hacés exactamente lo contrario y empezás por el piso, probablemente tengas que volver a limpiarlo después.
Para retirar el polvo podés utilizar el paño Coral Fleece de Sed Metal, especialmente útil para atrapar y retener partículas sin dejar marcas ni pelusas.
Después, atacá cocina y baño
Una vez que despejaste los ambientes y retiraste el polvo general, podés avanzar con dos de las zonas que suelen requerir una limpieza más intensa: la cocina y el baño.
En la cocina
Empezá por:
- Mesadas.
- Anafe u hornallas.
- Frentes y superficies.
- Bacha.
- Vajilla pendiente.
La herramienta adecuada va a depender del nivel de suciedad y de la superficie.
Para superficies delicadas, por ejemplo, conviene elegir elementos que permitan limpiar sin rayar, como la esponja Cero Rayas de Sed Metal. Para suciedad más difícil en ollas, sartenes, parrillas u hornos, Sed Metal cuenta con opciones específicas como las esponjas de acero inoxidable.
Lo importante es elegir siempre el elemento de limpieza adecuado para cada superficie.
En el baño
Podés comenzar por las superficies y dejar el piso para el final.
Un orden práctico sería:
lavamanos, griferías, espejo, ducha o bañera, inodoro y, finalmente, piso.
De nuevo: de arriba hacia abajo y del piso ni hablar hasta el final.
¿Cuándo se limpia el piso?
Último.
El piso recibe gran parte del polvo, migas, pelos y residuos que van cayendo mientras limpiás el resto de la casa.
Por eso, barrer o pasar la mopa debería quedar para cuando las superficies ya estén listas.
Primero eliminá el polvo y los residuos sólidos. Después realizá la limpieza húmeda si el tipo de piso lo permite.
Para esta etapa podés recurrir, por ejemplo, a un trapo de piso absorbente, a una mopa Limpex, según la superficie y el tipo de limpieza que necesites.
Entonces, ¿cuál es el mejor orden para limpiar una casa?
Si querés una fórmula fácil de recordar, probá con esta:
Ordenar → limpiar arriba → limpiar superficies → cocina y baño → barrer → limpiar el piso.
La clave es evitar volver sobre lugares que ya dejaste impecables.
Porque suficiente esfuerzo requiere limpiar como para encima hacerlo dos veces.
Un tip extra: no intentes limpiar toda la casa al mismo tiempo
Cuando hay mucho para hacer, querer atacar todos los ambientes juntos puede hacer que la tarea parezca interminable.
En cambio, podés avanzar habitación por habitación, manteniendo siempre la misma lógica:
despejar, limpiar de arriba hacia abajo y terminar por el piso.
Así es mucho más fácil ver el progreso y mantener cierto orden durante toda la limpieza.
Limpiar es Heavy. El desorden de limpieza también.
No existe una única manera de mantener una casa limpia, pero seguir un orden puede ayudarte a trabajar de forma mucho más práctica.
La próxima vez que no sepas por dónde arrancar, acordate:
Primero despejá. Después, arriba. Y el piso siempre espera hasta el final.
Porque para limpiar ya hay que poner bastante. No hace falta poner de más.